A veces siento que mi vida es una gran mentira: un laberinto recóndito al que nadie osa aventurarse, en cuyo centro se esconde toda una gran verdad: mi vida.
Todo empezó con una mentira y con un miedo terrible a que la gente supiera cual era la verdad. Esa mentira necesitaba de otras para cubrirse y no ser visible, y así pasó, y mentira a mentira se fue creando una gran bola con la que ahora he de cargar.
En ciertas ocasiones me he sentido confuso, he actuado mal y he hecho daño a gente que no lo merecía por mi propia culpa, por intentarme hacer creer algo que no soy. Y entonces pienso que nunca debería decir la verdad, porque hacerlo sería peor, pero sé que llegará el día en el que toda la verdad salga a la luz, en el que veré la cara de la gente cuando le diga la verdad, en el que me moriré de vergüenza por tener que decirlo, en el que haré daño a la gente que quiero por haberles hecho creer algo que, aunque quisiera, no sentía. Pero, de momento, vivo en la eterna angustia de ver acercarse ese momento, a veces más cerca, a veces más lejos.
miércoles, 24 de febrero de 2010
Architecture of lies
martes, 16 de febrero de 2010
El perro y el frasco

-Lindo perro mío, buen perro, chucho querido, acércate y ven a respirar un excelente perfume, comprado en la mejor perfumería de la ciudad.
Y el perro, meneando la cola, signo, según creo, que en esos mezquinos seres corresponde a la risa y a la sonrisa, se acerca y pone curioso la húmeda nariz en el frasco destapado; luego, echándose atrás con súbito temor, me ladra, como si me reconviniera.
-¡Ah miserable can! Si te hubiera ofrecido un montón de excrementos los hubieras husmeado con delicia, devorándolos tal vez. Así tú, indigno compañero de mi triste vida, te pareces al público, a quien nunca se ha de ofrecer perfumes delicados que le exasperen, sino basura cuidadosamente elegida.
Charles Baudelaire
Petits poèmes en prose
viernes, 12 de febrero de 2010
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